martes, 25 de febrero de 2014

Ella

Ella era especial.
Ella, era tan fría que podía helar montañas, sin embargo, en cuanto la alejabas del fuego se estremecía, se ponía a temblar y cautelosa te agarraba diciendo "no te vayas".
Ella, ella escondía todos sus miedos y frustraciones, detrás de gritos de alegría, de sonrisas y largas carcajadas. No es que no fuera feliz, sino que, vivía en la tristeza, escondida en la oscuridad y a veces, solo a veces, sacaba la cabeza a pasear, salia a la luz a disfrutar.
A ella le encantaba la lluvia, el té frío y leer tristes poesías a la vez que escucha su canción favorita. Los finales felices la hacían cabrear pero a la misma vez, si un artista a masacraba tanto una historia hasta terminar con un amargo final, le molestaba. Su mundo se planificaba al compás de una escala de grises pero en verdad, en su cabeza todo se veía negro, de un negro azabache tal que el plumaje de un cuervo a la luz de un día gris.
Ella, ella se pasaba las noches dando brillo a sus cicatrices, para que al amanecer estuvieran impecables, tan relucientes que se hicieran invisibles. Tenia un mundo interior muy labrado y a la vez muy confuso, en el que debías entrar de puntillas y con buenas intenciones, pues en cuanto te distraigas, puedes caer en un oscuro hoyo y quedarte ahí para siempre.
Ella, era mi misterio preferido, mi obsesión enfermiza y mi futuro incierto.
Una combinación de coas y bienestar que, si no más te hacia estar aturdido constantemente, te hacia querer y querer más.

domingo, 23 de febrero de 2014

Nada.

No entiendo
el mundo está lleno de controversias,
¿no es verdad?

El rico dice no tener dinero
cuando una buena cama tiene.
El canario encerrado en su jaula,
entre cantos y cantos,
añora su libertad
pero bien parece ser feliz.
Y el suicida,
oh,
agraciado quien pueda comprender
su atracción por la muerte,
y pueda apreciar
que no es odio por la vida lo que sienten,
sino,
algo más fuerte.

Y qué me dices de esa gente,
que,
sin saber el sabor de una lágrima,
el dolor de una tormenta,
y el abrazo de la soledad,
se atreven a decir
que han hecho frente a una tempestad.

Y así es el mundo,
lleno de controversias,
dónde
el que habla no entiende lo que dice,
y el que calla tiene mil mundos que
se desvanecen en la nada.

En la nada,
porque ahí es donde se queda todo,
ya sea:
insignificante
grandioso
curioso
inútil
o despiadado.
Pues al fin y al cabo,
eso es lo que somos y seremos,
nada.

sábado, 15 de febrero de 2014

Buscando el Norte.

Ella decidió no volver nuca, jamás. Se prometió asimisma que no volvería a mirar atrás, que el pesado ya fue enterrado y que lo único que le quedaría de aquello serían los recuerdos menos dolorosos y lo aprendido. Abrirse un nuevo camino, un camino en el que poder vivir de nuevo, o quizás, vivir por primera vez. Un camino que sólo ella dirigiría, que sólo ella podría decidir por dónde pasaba, y dónde finalizaba... En resumidas cuentas, estaba perdida, no sabía quién era, ni tampoco lo que quería, pero lo que sí sabía era que no volvería a cometer los mismos malditos errores que ya había cometido en el pasado. Ahora sería feliz, feliz por si misma, sin necesidad de que nadie la mantuviera...

Caminando en la soledad.

Era lo que más amaba en el mundo, la soledad. Es cierto que le gustaba relacionarse, divertirse con la gente y demás, pero, necesitaba pasar tiempo con sí misma. Estar a solas, ella y su mundo, ella y el aire, ella y la naturaleza, ella y su soledad... Le gustaba caminar sola, poder perderse en sus pensamientos a la vez que se perdía por las calles. También le gustaba pararse a admirar todo lo que le rodeaba, le gustaba sentir el viento en la cara, el sol en su cara y el frío en su pecho. Le hacía sentir un poco más viva, más real...


Esperanza.

Necesita descansar, liberarse del ajetreo, presiones y todas sus turbaciones. Necesita liberar su dolor, su ansiedad pero, no puede... Se prometió asimisma que no lo volvería a hacer, que aunque le costase cielo y tierra no acudiría a esa solución para santirse bien, para sentirse más ligera, menos angustiada. Y le cuesta, no es fácil para ella joder, su mente no deja de decirla que no pasará nada, que sólo es una forma de acabar con todo, de poder disfrutar. Pero no quiere. O sí, pero no la dejan, saben demasiado.
Necesita descansar, necesita paz y soledad, pero no está del todo segura de que eso sea lo que quiere. Está tan confundida que se agobia, ya nisiquiera tiene lágrimas para derramar. Los altibajos llegan, demasiados extremos para poder disfrutar de los acontecimientos, de la vida.
La vida.
La vida le angustia, es de las cosas que más le aterra, el sentir que vive en vano, que el paso del tiempo sólo deja huella a su alrededor y no deja ninguna evolución en ella, que no avanza sobre su camino, y es que ni siquiera tiene un camino, simplemente está estancada, en ninguna parte, en la nada. También es verdad que, tiene miedo a encontrarse, ver que se ha convertido en alguien que odia, miedo a que pasen los años y al mirar atrás no vea nada, sólo un distorsionado pasado. Ella quiere que las cosas vayan bien, o por lo menos, que le vaya como a los demás. Pero eso es difícil pues, cuando levanta cabeza, siempre llega alguien o algo que como si de una hostia se tratase hace que la vuelva a agachar. Lo bueno es que, al menos no se queda ahí tirada -no ahora- y aunque le cueste levantarse, lo hace, no con tanta fuerza como la de antes pero lo hace.
Cada noche anhela como fue en el ayer, toda la fuerza e ilusión que tenia y sueña, con llegar a ser lo que fue. Dentro de toda su negatividad hay un halo de luz, una pizca de esperanza, la cual la mantiene a flote.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Por fin libre.

Tan solo quedan unos días, cinco, siete o puede que nueve, no lo sé, dejé de contarlos cuando abandoné esta lucha. Que tonta fui al pensar que tenia alguna oportunidad, que algún día volverías.
¿Sabes? Parece que no, pero cuando tú estabas, todo eras tan fácil... madrugar no era tan triste si era para verte, e irme a dormir no era tan angustioso si sabia que en mis sueños te encontraría. Pero ¿qué hacer? si tú ya tienes con quien pasar tus días, y tus noches, si juntas parecéis una, sois tan iguales, sois la una para la otra, todo lo contrario a tú y yo. Nosotras eramos como el sol y la luna, completamente diferentes, pero algo nos unía, o no, quizás todo sea fruto de mi imaginación... Mi imaginación, te ponía nerviosa que desconectara tantas veces de la realidad y empezara a soñar, a inventarme mundos, historias, puede que esa fuera una de las razones por las que me dejaste, no soportabas que me sintiera mejor fantaseando que viviendo pero, en verdad, sé que eso te gustaba. O a lo mejor, te fuiste para buscar estabilidad, ¿es eso verdad?, lo siento... yo nunca te la pude dar y es una de las cosas que tanto me tortura, ojala hubiera sido capaz de controlar mis estallidos de furia o mis desastrosas caídas, mis estúpidas rabietas o mis estallidos de alegría. Hay tantos ojalas que me gustaría cambiar... 
Pero, ¿sabes qué? ya lo he asumido, y aunque me entristezca y la añoranza se apodere de mí, me alegro. Me alegro de que seas feliz, de que reconstruyas tu vida y te vaya mejor que a mí. 
Y por eso te escribo, no para hablarte de amor, ni de mí, ni siquiera de ti, simplemente, para desearte un buen San Valentín.


domingo, 2 de febrero de 2014

Dificultades de vivir.

Las ojeras atravesaban su cara, eran como un halo de oscuridad cruzando por su tez blanquecina, estropeando todo lo que allí habitaba. Eran las culpables de sus desgracias, o quizás no, quizás solo eran una forma que tenía su organismo de avisarla que algo iba mal, que se estaba equivocando. ¿Pero cómo podía solucionar ella algo que no estaba en sus manos? ¿Cómo podía solucionar algo que no tenía solución? Todo esto le resultaba tan difícil... no os imagináis cuanto.
No sabía nada de la vida, o sí, pero no del modo que le gustaría. Le gustaría poder entender las cosas, poder vivir con fluidez sin tener que estar pensando en todo, pues, así acababa, con la cabeza perdida de tantas controversias... Era tan insegura que eso le impedía formar lazos con alguien, ella veía como eran las personas: crueles, egoístas, divirtiéndose con las desgracias ajenas... Todo aquello hacia que ella no quisiera formar parte de un grupo, de una relación. Seguramente estuviera equivocada pero, su miedo se avivaba cada vez más, cada vez que veía a alguien reírse de otra persona con la que alguna vez tuvo una relación, cada vez que ve como humillan al más débil, cada vez que es presente en un acto de egoísmo, cada vez que la ignoraban... Ella tenía el concepto de amistad demasiado idealizado, y eso, le hacía estar cada vez más sola.
Ella sabía que todo esto no iría nada bien si no lo cambiaba, pero, no tenía la solución a sus problemas, debería de encontrarla y cuando antes mejor. Ella estaba tan perdida... no sabía por dónde buscarla.