domingo, 2 de febrero de 2014

Dificultades de vivir.

Las ojeras atravesaban su cara, eran como un halo de oscuridad cruzando por su tez blanquecina, estropeando todo lo que allí habitaba. Eran las culpables de sus desgracias, o quizás no, quizás solo eran una forma que tenía su organismo de avisarla que algo iba mal, que se estaba equivocando. ¿Pero cómo podía solucionar ella algo que no estaba en sus manos? ¿Cómo podía solucionar algo que no tenía solución? Todo esto le resultaba tan difícil... no os imagináis cuanto.
No sabía nada de la vida, o sí, pero no del modo que le gustaría. Le gustaría poder entender las cosas, poder vivir con fluidez sin tener que estar pensando en todo, pues, así acababa, con la cabeza perdida de tantas controversias... Era tan insegura que eso le impedía formar lazos con alguien, ella veía como eran las personas: crueles, egoístas, divirtiéndose con las desgracias ajenas... Todo aquello hacia que ella no quisiera formar parte de un grupo, de una relación. Seguramente estuviera equivocada pero, su miedo se avivaba cada vez más, cada vez que veía a alguien reírse de otra persona con la que alguna vez tuvo una relación, cada vez que ve como humillan al más débil, cada vez que es presente en un acto de egoísmo, cada vez que la ignoraban... Ella tenía el concepto de amistad demasiado idealizado, y eso, le hacía estar cada vez más sola.
Ella sabía que todo esto no iría nada bien si no lo cambiaba, pero, no tenía la solución a sus problemas, debería de encontrarla y cuando antes mejor. Ella estaba tan perdida... no sabía por dónde buscarla.

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