miércoles, 5 de febrero de 2014

Por fin libre.

Tan solo quedan unos días, cinco, siete o puede que nueve, no lo sé, dejé de contarlos cuando abandoné esta lucha. Que tonta fui al pensar que tenia alguna oportunidad, que algún día volverías.
¿Sabes? Parece que no, pero cuando tú estabas, todo eras tan fácil... madrugar no era tan triste si era para verte, e irme a dormir no era tan angustioso si sabia que en mis sueños te encontraría. Pero ¿qué hacer? si tú ya tienes con quien pasar tus días, y tus noches, si juntas parecéis una, sois tan iguales, sois la una para la otra, todo lo contrario a tú y yo. Nosotras eramos como el sol y la luna, completamente diferentes, pero algo nos unía, o no, quizás todo sea fruto de mi imaginación... Mi imaginación, te ponía nerviosa que desconectara tantas veces de la realidad y empezara a soñar, a inventarme mundos, historias, puede que esa fuera una de las razones por las que me dejaste, no soportabas que me sintiera mejor fantaseando que viviendo pero, en verdad, sé que eso te gustaba. O a lo mejor, te fuiste para buscar estabilidad, ¿es eso verdad?, lo siento... yo nunca te la pude dar y es una de las cosas que tanto me tortura, ojala hubiera sido capaz de controlar mis estallidos de furia o mis desastrosas caídas, mis estúpidas rabietas o mis estallidos de alegría. Hay tantos ojalas que me gustaría cambiar... 
Pero, ¿sabes qué? ya lo he asumido, y aunque me entristezca y la añoranza se apodere de mí, me alegro. Me alegro de que seas feliz, de que reconstruyas tu vida y te vaya mejor que a mí. 
Y por eso te escribo, no para hablarte de amor, ni de mí, ni siquiera de ti, simplemente, para desearte un buen San Valentín.


No hay comentarios:

Publicar un comentario