lunes, 22 de diciembre de 2014

El mismo juego de siempre

Esto fue una historia de propositos: él se propuso enamorarla y ella odiarle. Él era el típico chulo-discoteca que iba de bar en bar,de mujer en mujer; y ella, una chica indefinible presa de arrebatos y estupideces. La trataba como a las demás pero esos bravos alagos y actuaciones no servian con ella, así no se la engatusaba; igualmente nada de eso hacía falta, ya estaba enamorada, y hasta las trancas. Por eso ella se propuso odiarle, sacarle hasta el más minimo defecto y grabarselo a fuego.
Esta lucha entre amor y odio parecia divertirles, ella jugaba para pasar el rato e incluso a veces olvidaba que solo era un juego, y el iba a ganar, no sabía el qué ni siquiera le gustaba el premio pero era cuestión de orgullo -a él ninguna se le resistia-.
¿Y el final? El final aún esta por verse, pero es de intuir, no puede acabar bien, nunca acaba bien cuando hay juegos de por medio; ella espantaba pájaros con sus inseguridades y él atraía todas las moscas con su sonrisa. Una muy espantosa combinación...

lunes, 1 de diciembre de 2014

Tú único legado; mentiras.

Y no sabía
ni qué hacer,
ni qué decir,
ni qué pensar...
Se pasaba las tardes sola en la cama mirando al techo con la musica bien alta, no quería pensar y como no podía parar, esperaba que el ruido acallara sus torturas. Intentaba cuadrar su vida, buscar la lógica perdida y encontrar el punto y final de su historia.
Pero no podía.
Pero seguía
y seguía
y seguia
y seguía...
Y así una y otra vez, porque era tan cabezota que no era capaz de abandonar aún sabiendo que ese no era su destino; que el cielo era para las estrellas y no para los soñadores, que en la tierra había más ángeles caídos que mariposas, y menos caminos de los que se imaginaba. Qué el único camino recorrido era el de sus lunares y
ah,
el de sus mentiras.
Porque cómo iba a manejar ese cohete a ninguna parte cuya única gasolina eran mentiras y falsas ilusiones, porque todo era tontería.
Porque todo era nada.
Y la nada,
se expande.
Hasta dejarme vacía,
tú último legado.