lunes, 1 de diciembre de 2014

Tú único legado; mentiras.

Y no sabía
ni qué hacer,
ni qué decir,
ni qué pensar...
Se pasaba las tardes sola en la cama mirando al techo con la musica bien alta, no quería pensar y como no podía parar, esperaba que el ruido acallara sus torturas. Intentaba cuadrar su vida, buscar la lógica perdida y encontrar el punto y final de su historia.
Pero no podía.
Pero seguía
y seguía
y seguia
y seguía...
Y así una y otra vez, porque era tan cabezota que no era capaz de abandonar aún sabiendo que ese no era su destino; que el cielo era para las estrellas y no para los soñadores, que en la tierra había más ángeles caídos que mariposas, y menos caminos de los que se imaginaba. Qué el único camino recorrido era el de sus lunares y
ah,
el de sus mentiras.
Porque cómo iba a manejar ese cohete a ninguna parte cuya única gasolina eran mentiras y falsas ilusiones, porque todo era tontería.
Porque todo era nada.
Y la nada,
se expande.
Hasta dejarme vacía,
tú último legado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario