domingo, 22 de febrero de 2015

Bonita la manera en que bailan sus cabellos a la luz del sol ¿verdad? Joder, menudo el susto que te llevaste cuando dijo de cortarselos. "No lo hagas, forman parte de tu libertad" le dijiste. Y así fue, no lo hizo, como tampoco hizo lo que querias; mira que odiabas que se fuera de fiesta, "cuidado con lo que haces que tú no controlas, no controlas porque te da igual lo que pase". Y tenías razón, le daba igual, odiabas su filosofía de vida, quizas porque envidiabas la forma en que vivia sin importarle el peligro, o quizas porque te preocupaba.
Con tacones o en calcetines, con bragas o sin ellas, ella siempre era la reina de la pista (y de la cama). Amabas su constante energía "¿joder esque nunca te cansas tia?" le decias mientras te llevaba a rastras entre movidas. Pero el que nunca se cansaba de sus idas y venidas eras tú.
Fueron tantas las veces que la observabas con el único fin de entenderla, hasta que llegastes a la conclusión de que no habia nada que entender, toda ella era un cambio constante, una causa perdida. Luchabas día y noche por encontrar llave a su cerradura, pero primero tendrias que encontrar esa cerradura; porque joder, toda ella era tanque, repleta de paredes infranqueables.

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