viernes, 20 de marzo de 2015

No te rindas


Si la angustia o el miedo se apodera de ti, si la pena te ahoga, llora grita gruñe, saca afuera todo tu dolor; pero nunca te rindas.
Levanta la cabeza, respira hondo, mira hacia delante y lucha; no pienses en nada más que en ti, en que tu puedes afrontar todo lo que se te venga por delante.
Sigue recto, no te desvíes de tu camino hasta llegar a tu destino.
Convéncete de que solo tú puedes con todo y gritarle al mundo que tú estás aquí por algo y que no te piensas rendir; porque eso de rendirse lo dejas para los cobardes.
Porque eres como el luchador que se sube al rin con los guantes ya puestos, una vez que está allí arriba, no puede rendirse; tiene que seguir hacia delante, hasta derribar a su contrincante.
Pues igual tú en al vida, tienes que llegar hasta tus sueños y luchar por ello que quieres y si se te vienen encima obstáculos, supéralos con una sonrisa; y recuerda esto que te digo, solo tú eres dueño de tu destino.

domingo, 8 de marzo de 2015

Huyendo

Te pones los cascos y sales.
Sales corriendo, pero con la cabeza gacha, no eres lo suficiente valiente como para levantarla y marcar tu propio camino.
Asique sigues corriendo pero sólo ves las blancas líneas del asfalto y entonces te decides. Primero levantas un poco la mirada y te asombras, los árboles aún conservan sus hojas y el cielo no es tan gris como te esperabas. Ves brillo entre las nubes y decides levantar aún más la cabeza, cogiendo una buena postura y tirando la venda que te encarcelaba.
Bajas el ritmo, ¿para qué seguir corriendo? Ya bastante deprisa pasa la vida como para acelerarla tú más.  Te vas parando hasta que coges un suave ritmo al andar; también oyes pájaros de fondo y hasta la risa de un bebé.
Al fin y al cabo,
no es todo tan malo como parecía;
aunque te asuste la infinidad de cielo
piensa,
que en él también hay infinitas cosas,
cosas que pueden ser bellas.

jueves, 5 de marzo de 2015

¿Ves bien el cielo? Pues quedate con esa imagen en la cabeza porque cuando vuelvas a mirar, ya no será el mismo.
Y sí, te dolera saber que el tiempo pasa, que el tiempo pasa y a su vez arrasa con todo, modificando cada nuve de tu esplendido cielo; que las nuves que antes estaban ya no están, y aunque sea duro debes de saber aceptarlo, porque ni puedes, ni debes retroceder.
Que si los pajaros que antes oías a tus espaldas cantar desaparecieron, es porque nunca merecieron ser oídos o porque quizás, tan solo estaban de paso. Por eso no debes aferrarte a nada ni nadie, sé libre como ellas, las nuves, viaja por la vida disfrutando, moldeando a tu antojo (al igual que el tiempo) el camino por el que andas.
Sé libre.
Sé feliz.